Estatua erigida a Sabina en reconocimiento de su participación en la construcción de la Catedral
Desde Frögärd i Osby no habíamos tenido otra talladora de piedras. Aunque hemos de entender a Sabina, como la primera mujer escultora que la historia nos ha legado.
Al parecer, Sabina era hija del arquitecto y maestro de obras Erwin von Steinbach, quien estuvo a cargo de la construcción de la entrada Sur y la torre de la Catedral de Notre Dame de Estrasburgo, en torno a los años 1277 y 1318. Sabemos que Sabina continuó trabajando tras la muerte de su padre, pero hay dudas entre los investigadores al determinar en calidad de qué. Para unos, continuó con el contrato de su padre haciéndose ella la maestra de obras. En cambio, para otros, continuó trabajando junto a su hermano como escultora, hasta 1339. Sea como fuere, sabemos que al menos son obras suyas dos estatuas de mujeres que representan una a la iglesia y otra a la sinagoga, cerca de la entrada sur de la Catedral.
Mujer que representa la Sinagoga
La imaginería popular quiere ver en estas estatuas un autorretrato de Sabine. Pero lo cierto es que Sabine no dejó imagen suya, que sepamos. Sí, en cambio, dejó su firma en una estatua de San Juan Evangelista; allí hay un pergamino que dice en latín: "Gracias a la devoción de esta mujer valiente, Sabina, que me ha dado forma a esta piedra dura". Por lo tanto, Sabina sí firma su obra en una sociedad en la que el anonimato era doblemente cruel con las mujeres.
Sabine esculpe la figura de la sinagoga, por Moritz von Schwind, 1844.
Desde Frögärd i Osby no habíamos tenido otra talladora de piedras. Aunque hemos de entender a Sabina, como la primera mujer escultora que la historia nos ha legado.
Al parecer, Sabina era hija del arquitecto y maestro de obras Erwin von Steinbach, quien estuvo a cargo de la construcción de la entrada Sur y la torre de la Catedral de Notre Dame de Estrasburgo, en torno a los años 1277 y 1318. Sabemos que Sabina continuó trabajando tras la muerte de su padre, pero hay dudas entre los investigadores al determinar en calidad de qué. Para unos, continuó con el contrato de su padre haciéndose ella la maestra de obras. En cambio, para otros, continuó trabajando junto a su hermano como escultora, hasta 1339.
Sea como fuere, sabemos que al menos son obras suyas dos estatuas de mujeres que representan una a la iglesia y otra a la sinagoga, cerca de la entrada sur de la Catedral.
La imaginería popular quiere ver en estas estatuas un autorretrato de Sabine. Pero lo cierto es que Sabine no dejó imagen suya, que sepamos. Sí, en cambio, dejó su firma en una estatua de San Juan Evangelista; allí hay un pergamino que dice en latín: "Gracias a la devoción de esta mujer valiente, Sabina, que me ha dado forma a esta piedra dura". Por lo tanto, Sabina sí firma su obra en una sociedad en la que el anonimato era doblemente cruel con las mujeres.
Hipergrafía:
http://public.wsu.edu/~fa308310/fa308/middleages.html
http://tamrin.proboards.com/index.cgi?board=medieval&action=display&thread=547
http://www.photo.rmn.fr/cf/htm/CPicZ.aspx?E=2C6NU03MATVA
http://rostrose.blogspot.com/2011/11/fachwerk-und-feinschmeck-elsass-teil-2.html